Me gusta hablar con mis amigas....
Si el otro día hablaba de que tengo una amiga que es como la voz de mi conciencia, hoy hablaba con Raquel.
Tiene la edad de mis sobrinos, y todo el mundo sabe que cuando tiene cerca una persona, de menor edad, y que manifiesta un cierto cariño por uno, surge la tentación de dar consejos...
Mari Trini decía en su canción que los CONSEJOS SON SOLO PALABRAS QUE PUEDES CREER O NO. Uno tiene siempre la sensación, de que cuando un joven esta pasando por algo, por lo que tu ya pasaste no puedes reprimir el hablar de tus experiencias, tus sensaciones, tus inquietudes, y manifestarlas con la perspectiva del tiempo, de la edad... de la experiencia.
Hoy le daba un consejo a Raquel: "SE FELIZ".
Esta vez mi consejo estaba cargado de sentimiento, porque mientras se lo decía tenía en mi mente, los ojos claros de Maira.
Maira, gerrillera, reivindicativa, vitalista, aventurera, optimista, llena de inquietudes se fué de vacaciones con su marido y su hijo ... y no volvió. Esta mañana me daban la noticia como un mazazo. No lo podía creer.
Rapidamente vinieron a mi mente, los momentos vividos con ella. Conversaciones, colaboraciones a las que nunca se negó. Ayuda. Era mi seguro de vida en mis viajes. Nunca hice un largo viaje sin que ella revisara mi coche.
La ví, en ese taller, mientras el ruido y el humo de los camiones invadían el espacio, ella... hacía punto de cruz.
Sus cuadros bordados parecían fotografías.
Y recorde el cartel, que tenía colgado junto a la caja... ella que era lo que se entiende por una "cachonda mental" tenía un cartel que decía SOLO SE FIA A LOS MAYORES DE 99 AÑOS ACOMPAÑADOS DE SUS PADRES.
Abierta, dinámica... la conocía todo el pueblo.
Activa... estaba presente en todos los Plenos Municipales, daba igual que el alcalde fuera del PSOE o del PP.
Y como la flor de un jardín... se marchitó.
Cayeron sus pétalos...
Hay tantas cosas que le han quedado por hacer...
No esperaba este momento, obviamente ni ella, ni nadie.
Por eso trataba de transmitirle a Raquel que hay que disfrutar el PRESENTE.
El pasado y el futuro solo son pensamientos, la realidad es AHORA. Este sencillo instante en el que tecleo mi ordenador, para descargar mi corazón y mi cabeza de un sentimiento que me invade, pero cuando acabe esto será ahora, porque lo empeze en el pasado, y se leera en el futuro...
Este sencillo momento en el que tu lees esto es AHORA para ti ... y este es el momento que hay que aprovechar.
Alguien dijo una vez EL TIEMPO ES ORO. No me gusta la frase, porque el oro es algo material que ha traido luchas. Yo diría EL TIEMPO ES VIDA, y esa vida la tenemos para buscar la FELICIDAD.


Sin matices, sin tonalidades, sin mas... sin color. Estos son los tristes. Los que siempre lo ven todo negro. Aquellos que si pasan mucho tiempo a tu lado, te contagian este defecto. Con ellos hay que tener cuidado. Hay ser buen samaritano y explicarles que existe el "arco iris". Hay que explicarles que cuando vemos el color rojo, nos ponemos en guardia, y que cuando vemos el color verde... nos llenamos de esperanza. Hay que decirles que el color azul refresca, y que el naranja nos da calor. Hay que hacerles sentir que el morado nos apena. Que el fucsia que es una variedad del rosa que a su vez es una variedad de rojo, nos llena de optimismo.
Estos confunden los colores. Cuando es verde lo ven rojo, y cuando es rojo lo ven verde.... aunque ellos explican que simplemente no ven ni el verde ni el rojo... simplemente ven dos tonalidades de gris. Pero en la inmensa mayoria de los casos.. los daltónicos de sentimientos no son conscientes de ello. Confunden los sentimientos. Ven pasion o sexo, donde hay amistad y amor. O ven odio y rencor, donde solo hay ignorancia. Estos son los peligrosos. Aquellos que confunden los sentimientos de los demás, y lo que es peor... se creen en la valoración correcta, e intentan convencer a los demás de que ellos tienen razón.
Ese es el pago de vivir con un arco iris sobre nuestras cabezas... Es un pago duro... pero creeme amiga Mercedes... merece la pena. Por nada del mundo me gustaría ver la vida en blanco y negro, y mucho menos aún ser daltónica de sentimientos. 

