Cuando uno se siente solo... el mundo se le viene encima. No hace mas de un año, mi vida caminaba en completa normalidad, pero llegó diciembre, y mi castillo de naipes se desplomó.
Todas las ilusiones, todos los despertares de los últimos años de mi vida se vinieron abajo.
Gente sin escrúpulos, sin vergüenza, ni moral, sin razón, y con exceso de orgullo, se empeñaron en remodelar mi vida.
Gente a la que hasta ese momento había apreciado, querido, cercanos. Aquellos a quienes creía amigos (eso si de letras minúsculas, los de las mayúsculas no fallan) se empeñaron en demostrarme que eran "machotes", ellos y ellas, y mutilaron mi vida. La mutilaron de forma consciente, porque mientras lo hacían les iba gritando razones para evitarlo.
Todo este tiempo he tardado en poder asomar la cabeza del hoyo en el que me vi obligada a entrar.
Mi familia, siempre conmigo.
No me faltó la compañía necesaria para volver a sonreír, y volver a vivir. No me han faltado inquietudes, sueños, ilusiones...
Hoy, comienzo a intuir que esta historia ha cambiado de color. Me ha costado y me cuesta mucho trabajo afrontar mi nueva realidad. He tenido que luchar con sentimientos, y sensaciones. He tenido que dejar atrás gente. Pero he ganado a otra gente. Gente que día a día me han transmitido cariño, respeto, amabilidad, comprensión.
Hoy mi mundo ha cambiado de color.
Hoy puedo decir, que no me he sentido SOLA. Porque tal como se ve en la imagen, aunque yo creyera que lo estaba, hubo alguien que hizo la foto. Esa persona que ha estado junto a mi todo este tiempo.
He tenido que amputarme cariños y amores no merecidos, pero rancios en el tiempo, y los he cambiado por un puñado de nueva y buena gente.
He llorado la pérdida de gente a la que respetaba y en la que confiaba.
La traición fue tan grande, que el luto ha durado seis meses.
Hoy se que mi mundo comienza a vestirse de color. Aunque en lo profundo de mi corazón, sigo teniendo mucho dolor. Dolor por haber dedicado mi tiempo a gente que no se lo merecía, y verme obligada día a día a acudir a un centro de trabajo que adore, que ame, que disfruté. Hoy se ha transformado en mi cárcel, en mi penitencia. Ya carecen de sentido mis horas aquí. No realizo mi trabajo con el mismo amor, con la misma dedicación... fue otra de las cosas que me tuve que amputar.
Dolor que invade mi corazón con demasiada frecuencia, aunque bien aprendido de mi madre... LA SONRISA no me falta.
De todo ello, me quedan por dar muchas gracias. Gracias a la gente que ha estado ahí, aguantandome, mis paranoias, mis histerias, mi mal genio, ... gracias a ti, sobre todo GRACIAS A TI.... 


Ambos nos quedamos boquiabiertos ante tanta majestuosidad.
No se si mi Águila esta haciendo su vuelo de renovación, lo que si me ha dado es mucho que pensar. En Diciembre cambió mi vida de forma radical. Estamos en mayo (5 meses), y yo acudía a comer a mi risco, al que me hace sentir segura... la casa de mis padres.
Mañana el cumpleaños de mi hijo. Pero hoy es 20 de abril, hoy hubiese sido tu cumpleaños... abuelo y hubieses cumplido 118.


